lunes, 2 de septiembre de 2019

Relato.

Fantasía?
Estoy en un bar tomando algo mientra leo un libro, metido en mi soledad, disfrutando del momento, entras tú con tu marido, os sentáis en una mesa junto a mi, te veo de frente, al momento se os nota descontentos, cabreados y la conversación que tenéis hace ver que no estás bien con él, que no te trata como debe.
Mi interés por ti se despierta, estás preciosa con un vestido de un color amarillo ligero, estampado con flores que te integran en el verano que soportamos, unas sandalias rematan el complemento. Puedo ver que no llevas sujetador y me pregunto si llevarás bragas.
Empezamos un juego de miradas al que te prestas, no sé si por joder al acompañante o porque de verdad te ha gustado el modo en que te miro, el modo en el que te desnudo con la mirada. El coqueteo es constante.
En ese momento te levantas para ir a la barra y aprovecho la ocasión para acercarme, 
- No se os ve contentos, te digo.
- No es asunto tuyo, me respondes, haciendo ver que no te gusta mi impertinencia, pero tu tono dice lo contrario.
- Quizá necesitas que alguien se meta en tus asuntos, te comento acercandome, aprovecho para que mi cadera haga contacto con la tuya.
Me giro para no dar la espalda al local y tener controlado a tu acompañante, que está como un tonto mirando al móvil sin prestarnos atención.
- Ah, sí. Y qué harías tu?, me contestas mirándome con ojos de interés.
Aprovecho el momento y te pongo la mano en la cintura, no te apartas, me dirijo hacia tu barriga, pocos centímetros por encima de tu sexo, estamos tan juntos que nadie puede ver lo que hago, 
Noto como tu cuerpo reacciona al contacto, al principio con sorpresa, luego se deja hacer.
Es entonces cuando mi mano baja al objetivo principal, te meto la mano por debajo del vestido, me decepcionas, llevas tanga, pero no es obstáculo, lo aparto para poder tocar sin problema tu coño. Me gusta, tiene pelo, es agradable el tacto del vello allí abajo.
Te abres ligeramente de piernas para permitir que acceda a tu entrepierna.
Me aprovecho, con un dedo te voy tocando el clítoris y noto que estás mojada, el movimiento es ligero, hay que eviar brusquedades que nos delaten y esa cadencia te excita todavía más, estás empapada, subes una pierna al reposapies del taburete y te meto el dedo dentro de tu coño, el dedo corazón que es justo lo que estoy poniendo para follarte delante de todos con mis manos, mucho corazón. Durante un corto espacio de tiempo, que se hace eterno, te follo delante de tu marido sin meterte la polla, con un dedo, un simple dedo.
De repente, paro, saco el dedo y te coloco el tanga. Ese movimiento tan rápido te sorprende y me miras preguntando con la mirada, por qué, por qué he parado. Me giro de nuevo y los dos miramos hacia la barra y me meto el dedo corazón, mi polla manual con la que te he follado, en la boca.
- Sabes bien, te digo, ha sido el mejor aperitivo que probé nunca.
Te escribo mi teléfono en una servilleta y la deslizo por la barra, la coges rápidamente, con impaciencia.
- Si tú quieres, esto ha sido solo el principio.
Y me marcho del bar, pasando por delante de tu marido que sigue absorto con su móvil, no sabe que su mujer acaba de ser profanada.
Me marcho con la certeza de que vas a llamar, lo sé y tú también lo sabes.

Algo así, espero verte pronto en algún bar.

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